ALBERTO DE FIGUEIREDO – MAGIA DEMENTE

Hace tiempo, cuando comencé mi carrera como actor, no parábamos de discutir sobre la comedia. Siempre se consideraba la comedia como un género secundario de la interpretación. Las películas cómicas no podían aspirar a ningún Oscar, los actores de teatro cómicos no se consagraban hasta que representaban un papel trágico o dramático… Esto, gracias a Dios, ha cambiado. Y a un buen actor se le reconoce su valía haga el papel que haga.

En el mentalismo ocurrió algo parecido. Los mentalistas cómicos fueron considerados menos… mágicos y menos profesionales. Hasta que grandes como Alberto nos demostraron todo lo contrario. Hay una forma de hacer mentalismo entretenido, divertido y alucinante. Pero hace falta tener un ” arte ” para poder agregar a la magia y al misterio la dosis adecuada de humor y ritmo. Ese equilibrio que convierte a un mero intérprete de efectos de mentalismo en un verdadero creador, artista y “showman”. Efectivamente, Alberto nos ha demostrado que añadir humor a un espectáculo de mentalismo, no sólo no le resta efectividad a la calidad del espectáculo, sino que, además, le añade un ritmo y un atractivo extra que hace que el público, magos o profanos, deseen que nunca acabe.

Alberto en acción

 

 

 

Algo que se calló, y, sobre todo en la magia, hay que darle tanta o más importancia a lo que se calla como a lo que se dice, es su colaboración desinteresada en la Fundación Abracadabra. Sí, esa fundación sin ánimo de lucro que lleva la ilusión a gente que realmente la necesita en su vida. Esa entrega total, esa generosidad de naturaleza le dan una presencia que no puede ser ni ensayada ni aprendida.

Por todo esto, y por muchas cosas más que ahora se escapan a las teclas de este ordenador, gracias Alberto. Y, sobre todo, muchas gracias por haber reorientado la carrera de muchos de nosotros. Tus palabras no cayeron en saco roto.

Espero, de corazón, poder escribir una segunda parte (y una tercera, y una cuarta…) de nuestra experiencia contigo.

Hasta muy… muy pronto.

Roberto Elguer

¿A alguien le suena quienes posan con Alberto de Figueiredo?