Cuaderno de bitácora de Jaque – Los dos primeros minutos de tu actuación. (Parte 2)

Todo el público concentrado en un punto concreto.

Siguiendo con el argumento referente a qué hacer durante los dos primeros minutos en una actuación de magia para conseguir meterte a tu público en el bolsillo, en el artículo anterior de este cuaderno de bitácora hablábamos de hacerles reír y hacer que sintiesen que era bueno y que nos gustaba que aplaudieran, pero podemos añadir un par de detalles más.

Se un buen anfitrión.

Sería interesante el hecho de que percibieran por nuestra parte el hecho de que son nuestros invitados y nosotros nos comportásemos como un buen anfitrión, preocupándonos de si nos oían bien, preguntándoles si los de los asientos “baratos” lo ven bien, si la temperatura es la adecuada y están cómodos, mirar mientras hablas a los espectadores de los córneres y especialmente a los que tienen visibilidad reducida, etc. Estos lugares de visibilidad reducida o muy esquinados son los puntos débiles por donde podrías empezar a perder el control de tu audiencia, con lo que es bueno que los tengas presentes a lo largo de toda tu actuación dedicándoles una mirada a modo de “tender hilos” de vez en cuando para tenerles enganchados y que no despisten a la gente que está a su alrededor.

Romper la cuarta pared.

Ese muro invisible que separa el escenario del auditorio es una de las barreras más difíciles de superar cuando estás empezando en este mundo de las artes escénicas, incluso hay artistas que muchos años después siguen teniendo problemas para romper esa cuarta pared.

En ocasiones oímos aquello de “fulanito de tal no llega a la segunda fila”,  o frases similares, eso es no romper la cuarta pared, estudia ese punto y se consciente de que está ahí para saber de su importancia. En magia de cerca es muy fácil romper la cuarta pared por la cercanía con tu público, estás junto a los espectadores y eso anula la idea de que el artista es un semidiós del Olimpo que está sobre el escenario allí arriba en un mundo inalcanzable para ellos. Cuando la gente te perciba como que eres una persona normal como ellos y que no estás en ese Olimpo lejano habrás roto la cuarta pared y será como actuar en el salón de tu casa.

Hacer algo mágico.

Eres un mago y estás ahí para hacer un espectáculo de magia, está muy bien las risas y los aplausos y todo eso, pero no hay que olvidar que el tema en cuestión es la magia, y la magia no es cualquier cosa, la buena magia es tan potente a la hora de llamar y retener la atención de tu público que no puedes tardar mucho en desenfundar y sacar a escena tu mejor artillería, es bueno que desde el minuto uno se den cuenta de que lo que van a ver hoy es digno de su atención y de su tiempo.

Lo más preciado y valioso de la gente es su tiempo y sus pensamientos, si consigues desde el primer momento captar su atención, su mente y su concentración y lo gestionas bien durante todo el espectáculo guiándoles por el camino de la tensión en los momentos de magia y con la risa en los momentos de relajación, cuando salgan por la puerta se irán con una sonrisa de oreja a oreja y con la satisfacción de haber disfrutado.

En el próximo capítulo hablaremos del ritmo, la importancia del personaje y los botones que yo toco en mi espectáculo para que a lo largo de todo el show la gente esté enganchada y todo el tiempo estén pasando cosas interesantes, el ritmo no es la velocidad, el ritmo es que la información que le damos al espectador vaya rítmicamente administrada, los golpes de magia, los golpes de humor, lo que hace o dice tu personaje, etc, todo debería encajar en una misma partitura sin nada que desafine o esté fuera de sitio.

Con la dosis justa administrada a ritmo un espectáculo puede durar lo que quieras, Bruce Springsteen hace conciertos de cuatro horas, sin descanso, no digo más.

JAQUE